Disfunción eréctil

¿Qué es la impotencia o disfunción eréctil (DE)?

Impotencia es la incapacidad de un hombre para lograr y mantener una erección, lo que imposibilita completar satisfactoriamente el coito. Últimamente se la denomina más frecuentemente como "disfunción eréctil" (DE).
El riesgo de padecer una DE aumenta con la edad. De hecho, entre un 15 y un 25% de los hombres de sesenta y cinco años no pueden lograr una erección completa pero sólo afecta al 5% de los hombres de cuarenta años. Es bastante corriente experimentar algún episodio ocasional de DE a lo largo de la vida.

Es importante que los hombres con este problema sean conscientes de que:

  • La causa más común de la impotencia ocasional o temporal es la ansiedad.
  • Los problemas para obtener una erección pueden ser tratados con medicación, asesoramiento sexual, soporte mecánico o tratamiento quirúrgico.
  • La impotencia puede ser un síntoma de otra enfermedad, aún sin diagnosticar, que requerirá tratamiento.
  • ¿Cuál es la causa de la impotencia?
  • Una erección es el resultado de la interacción entre el sistema nervioso, el sistema circulatorio sanguíneo, el equilibrio hormonal y factores psicológicos. Por ello, los problemas eréctiles pueden estar causados por varios factores y con frecuencia están asociados.
  • Causas psicológicas
  • Problemas en la relación sentimental
  • Ansiedad y depresion
  • Cansancio
  • Estrés laboral
  • Ansiedad por el resultado (preocupación por 'ser bueno' en la cama)
  • Complejos
  • Orientación sexual sin resolver
  • Aburrimiento sexual

Causas físicas

  • Los trastornos vasculares son una causa física corriente. Los pacientes con arterioesclerosis, otras enfermedades cardiacas o vasculares y alta presión sanguínea  tienen mayor riesgo de desarrollar impotencia.
  • Drenaje excesivo de sangre desde el pene a través de las venas (fuga venosa) cuando tiene lugar el fenómeno de la erección.
  • La diabetes con frecuencia se asocia a problemas de erección. A veces la enfermedad se descubre como resultado de un estudio de impotencia.
  • El tabaquismo aumenta el riesgo de desarrollar arterioesclerosis y por tanto de padecer DE.
  • En algunos casos, la DE es consecuencia del efecto secundario de determinadas medicaciones, por ejemplo: algunos tratamientos para la hipertensión (fármacos denominados betabloqueantes, fundamentalmente), algunos antidepresivos y, en menor medida, otros fármacos.
  • Efectos secundarios de drogas no prescritas (tabaco, alcohol, cannabis y otros).
  • Abuso crónico del alcohol.
  • Enfermedades del sistema nervioso (infartos cerebrales, esclerosis multiple,, lesiones de la médula l).
  • Intervenciones quirúrgicas importantes, por ejemplo: cirugía radical de próstata y vejiga (extirpación de estos órganos de forma completa, así como de las vesículas seminales), operaciones sobre el intestino (sobre todo en la porción rectal), cirugía vascular en el área de la pelvis, etc.
  • Insuficiencia renal (alteración grave de la función renal).
  • Enfermedad de la envoltura del tejido eréctil del pene (túnica albugínea) denominada enfermedad de La Peyronie, que puede causar una deformación del pene, incluso con dolor asociado.
  • Anomalías hormonales (poco frecuentes).

¿Cómo se diagnostica la impotencia?

El primer paso es visitar al (urólogo. Para averiguar más sobre la naturaleza y extensión de los problemas, el médico normalmente hará preguntas detalladas sobre su relación y vida sexual.También formulará preguntas sobre su salud en general y sobre cualquier medicación que tome, incluyendo drogas sin receta. El médico puede plantear la utilidad de incluir a las parejas en la discusión inicial. Esto puede aportar información valiosa y apoyo moral, puesto que muchos hombres encuentran el tema difícil de abordar. El diagnóstico se basa en lo siguiente:

  • Se debe realizar un reconocimiento básico para descubrir la causa de la disfunción eréctil. Por ejemplo, el médico puede tomarle la presión sanguínea, examinar el estado del sistema circulatorio y sus genitales o hacer un análisis de sangre.
  • Otros análisis de sangre como los hormonales pueden ser necesarios si hay sospecha de que la impotencia esté provocada por una causa específica de este origen.
  • El médico puede solicitar que se le realice una prueba de tumescencia nocturna. En ella, se pone de manifiesto la actividad eréctil durante el sueño, que es que es una reacción fisiológica habitual en los varones. Generalmente se coloca un aparato provisto de unas anillas o unos electrodos que se fijan a la base y la punta del pene durante dos o tres noches. Esta prueba es costosa y tiene especial utilidad en casos donde el problema tiene origen psicológico.
  • Tambien se puede realizar una exploración con eco-doppler para evaluar el estado del sistema circulatorio.
  • Aunque con mucha menor frecuencia, algunos urólogos indican la cavernosometría, que consiste en infundir líquido al cuerpo cavernoso, tras haberlo puncionado, para comprobar la dinámica del mismo. También puede introducirse contraste, lo que nos dará una imagen de lo que ocurre con el sistema venoso.

¿Cómo se trata la impotencia?

Si existe una causa subyacente para la impotencia puede requerirse tratamiento específico.
Si parece que el problema tiene causas psicológicas, el paciente debe remitirse a la consulta del psicoterapeuta sexual. En este sentido, hay que reseñar que es bastante corriente, por ejemplo, que un hombre se vuelva impotente porque se siente culpable de que ya no le guste su esposa.
A otros hombres les falta la confianza, piensan que su pene no funciona bien; esto puede agravarse ante una pareja que desea tener relaciones sexuales porque está ansiosa por quedarse embarazada. En tales casos, el hombre se puede sentir resentido por ser utilizado como máquina "fabricante de esperma" y su pene, digamos, simplemente se declara en huelga. Además, hay hombres que sienten que el sexo es algo sucio o malo.
En este tipo de situaciones, el asesoramiento puede ayudar al hombre a revelar su problema y hablar sobre sus pensamientos más íntimos lo que quizás sea suficiente para curar su DE.
Hace años se pensaba que en la mayor parte de los casos, el problema de la DE era puramente psicológico. Con los nuevos conocimientos en este tema, y los estudios de población general cada vez más minuciosos, esto dista mucho de ser real.
No obstante, la DE es una cuestión muy compleja. A veces, simplemente, no es posible establecer la causa, ya sea médica o psicológica. Pero, cualquiera que sea su origen, muchos hombres impotentes son tratados con éxito.
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